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El error empieza antes de importar

Actualmente existe un creciente interés por importar productos relacionados con salud, belleza y cuidado personal. Cosméticos, suplementos, dispositivos médicos, productos dietéticos y artículos wellness llegan constantemente al mercado peruano impulsados por emprendedores que ven oportunidades reales de negocio. El problema es que, en medio del entusiasmo, se suele subestimar el aspecto regulatorio.

Todavía existe la idea de que importar consiste únicamente en encontrar un proveedor, acordar precios, realizar el pago y coordinar el embarque. Pero cuando se trata de productos sujetos a regulación sanitaria, el escenario cambia completamente.

En estos casos, una mala decisión tomada al inicio puede terminar afectando todo el proyecto. Empiezan en decisiones aparentemente pequeñas que, con el tiempo, terminan generando retrasos, gastos innecesarios o incluso la imposibilidad de comercializar el producto.

Confiar demasiado rápido en el proveedor extranjero

Uno de los errores más frecuentes ocurre cuando se confía demasiado rápido en la información proporcionada por el proveedor extranjero. Es común que el fabricante asegure que el producto “ya se vende en otros países”, que “no requiere registro”, o que “la etiqueta ya cumple con estándares internacionales”. El problema es que la normativa peruana tiene criterios propios, y lo que funciona en otro mercado no necesariamente será aceptado aquí.

Esto se vuelve especialmente delicado en productos cosméticos y dispositivos médicos, donde pequeños detalles pueden modificar completamente la evaluación regulatoria. Una frase publicitaria mal utilizada, una función terapéutica insinuada en el etiquetado o determinadas palabras colocadas en el envase pueden hacer que un producto sea considerado dentro de otra categoría regulatoria.

Y cuando eso ocurre, cambian los requisitos, cambia la documentación exigida y cambian también los tiempos del proceso.

Muchas empresas descubren este problema demasiado tarde. A veces el producto ya fue fabricado. O las etiquetas ya fueron impresas en grandes cantidades. O el embarque ya salió del país de origen. Y allí corregir deja de ser algo rápido o económico.

La clasificación incorrecta del producto

Otro punto que suele generar inconvenientes es la clasificación del producto. Hay artículos que parecen simples cosméticos, pero que, por su composición, mecanismo de acción o forma de promocionarse podrían ser considerados dispositivos médicos, productos farmacéuticos u otra categoría distinta.

En otras ocasiones sucede exactamente lo contrario: productos que podrían haber seguido un camino regulatorio más sencillo terminan complicándose por una mala clasificación inicial.

Por eso, antes de importar, resulta fundamental determinar correctamente qué tipo de producto se tiene realmente y cuáles son los requisitos aplicables para su ingreso y comercialización en el Perú.

Una clasificación incorrecta puede afectar:

  • la documentación requerida,
  • los tiempos del proceso,
  • las autorizaciones necesarias,
  • e incluso la viabilidad comercial del proyecto.

El etiquetado revisado demasiado tarde

También es bastante común que el etiquetado se revise recién al final del proceso. Muchas empresas priorizan primero el diseño, el marketing y la presentación comercial, dejando la validación regulatoria para después.

El problema es que luego aparecen observaciones relacionadas con información obligatoria ausente, traducciones incorrectas, claims no permitidos o formatos incompatibles con la normativa vigente.

Y aunque algunos detalles puedan parecer menores, corregirlos cuando el material ya fue producido puede generar pérdidas importantes.

En algunos casos, incluso es necesario volver a imprimir empaques completos o modificar productos ya terminados, generando retrasos innecesarios y costos adicionales que pudieron evitarse con una revisión previa.

Importar no es solo traer productos

Otro error frecuente es asumir que todos los productos pueden ingresar inmediatamente al mercado peruano apenas llegan al país. En realidad, muchos requieren autorizaciones previas, revisiones documentarias o condiciones específicas de almacenamiento, distribución y comercialización.

Algunos incluso exigen que la empresa cuente previamente con una Droguería autorizada por DIGEMID, con el respaldo de un director técnico (químico farmacéutico).

Muchas veces el emprendedor recién descubre estos requisitos cuando el producto ya está en tránsito o cuando necesita comenzar a vender rápidamente para recuperar su inversión.

Y es allí donde aparece el estrés.

Porque mientras más tarde se detecta el problema, más difícil y costoso suele ser solucionarlo.

La prevención sigue siendo la mejor estrategia

Importar formalmente no debería verse solamente como un requisito legal. En realidad, también forma parte de la estrategia del negocio. Una evaluación adecuada desde el inicio permite identificar riesgos, proyectar tiempos reales, revisar documentación y evitar decisiones apresuradas que luego terminan generando complicaciones mucho mayores.

En nuestra experiencia, muchos de los problemas regulatorios más serios pudieron haberse evitado con una revisión previa antes de fabricar, antes de imprimir etiquetas o antes de embarcar la mercancía.

Eso no significa que importar sea excesivamente complicado o muy costoso. Significa, más bien, que requiere planificación.

Y esto es especialmente importante en productos vinculados con salud, belleza y cuidado personal, donde las exigencias regulatorias no solo buscan formalidad, sino también proteger la seguridad del consumidor y garantizar que la información ofrecida al público sea adecuada.

Hoy el mercado peruano es mucho más competitivo que hace algunos años. Los consumidores prestan más atención a la calidad, formalidad y respaldo de los productos que adquieren. Por ello, ingresar al mercado de manera ordenada no solo ayuda a evitar observaciones o retrasos; también fortalece la imagen de la marca y transmite mayor confianza.

Muchas empresas se concentran únicamente en el precio del producto, pero terminan descubriendo que el verdadero costo aparece después, cuando deben corregir errores que pudieron evitarse desde el inicio.

Conclusión

Importar productos para la salud, belleza y cuidado personal implica mucho más que concretar una compra en el extranjero. Requiere planificación, evaluación regulatoria y decisiones tomadas con criterio desde las primeras etapas del proyecto.

En muchos casos, los problemas no aparecen cuando DIGEMID formula una observación. El verdadero problema empezó antes: cuando no se revisó adecuadamente la clasificación del producto, cuando se confió demasiado rápido en información externa, o cuando aspectos importantes como el etiquetado y la documentación fueron dejados para el final.

La experiencia demuestra que prevenir siempre resulta más sencillo y menos costoso que corregir.

Porque, al final, importar formalmente no solo ayuda a evitar inconvenientes regulatorios; también permite construir negocios más sólidos, confiables y preparados para crecer de manera sostenible en el mercado peruano.

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Que tengas un buen día,

Juan Medina

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